Pasó toda la mañana y llegó el medio día. Estuvimos todo el rato escuchando Believe.
Eran las 15:00 de la tarde y empezó a sonar Be Alright.
"Across the ocean, across the sea" empezó a sonar en el iPhone mientras una lágrima caía por mi mejilla.
-¿Por qué lloras?
-¿Tu que crees? - le dije mientras miraba fijamente la portada del disco. - believe - susurré.
-Escúchame Ann, todo va a salir bien. No te preocupes. - decía Ruth mientras me secaba las lágrimas.
-No tengo miedo de que algo salga mal. Sé que me va a firmar y que lo tendré a medio metro, pero este es mi sueño Ruth, y lo sabes. Sabes que sueño con esto desde que vi su primer video. Y lo que me destroza por dentro es que el momento se acerca, y a la vez se aleja. Lo veré, saldré de ahí y me olvidará. El día de mi vida habrá pasado. Y ya, probablemente no lo volveré a ver. - le expliqué entre llantos.
-Eh, escúchame. Sabes que a mi me pasa lo mismo, pero el ha vivido para cumplir su sueño, tener una vida y cumplir nuestros sueños, y nosotras hemos vivido para entregarle la nuestra, amarlo eternamente e intentar conocerlo aunque sepamos que nunca será nuestr..
-Cállate, no puedo oírlo.
No dijo nada mas. Yo tampoco. Me apoyé en una pared que había cerca y pasé ahí hasta que fueron las 4 y media.
Miré el reloj y di un salto. Todas las niñas ya estaban llorando a lo que vi a Ruth a lo lejos.
-RUUUUUUUTHH. -grité con la voz seca.
Ví como se acercaba corriendo mientras dejaba a Mar y a Carol en la cola.
-¿Ha llegado algún coche? - le dije mientras se acercaba.
-No, ninguno.
-Entonces, ¿no sabéis si Justin ha llegado?
-No, no sabemos nada. - dijo volviendo la cabeza para ver si la cola avanzaba.
-¿Y algún guardia? ¿Algo? ¿Alguien ha dicho algo?
-Bueno, dicen que ya está aquí per..
*PIIIIIIIII* - la interrumpió el claxon de un coche.
Yo no me inmuté, seguí mirando el iPhone.
-AAAAAAAANNNNNN, AAAAAAANNNNNNN
-¿Qué haces mongola? Que estoy aquí. No grites. - le dije mientras la miraba con cara de asco.
-No me mires así cerda, que te han guiñado el ojo.
-¿Que dices de ojo?
-Que sí. Desde el coche que ha pitado. Bajaron un poco la ventanilla y te lo guiñaron.
-Pues yo no lo vi.
-Claro por que eres tonta.
Me levanté de un salto. La cola estaba avanzando. Como solo había 10 niñas por delante de mi, veía perfectamente por donde entraban y en que dirección iban.
Ya las escuchaba gritar. Mi corazón iba a 100000000 por segundo. Sentía como si se me fuera a salir del pecho.
Creo que me entraron nauseas. Empecé a ver borroso. Solo sabía avanzar hacia donde me decía los guardias.
Pasaron unos 5 minutos, que para mi fueron como horas. Y de repente, salió Justin y se sentó.
martes, 9 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
CAPITULO 5.
Me pinte y arreglé. Ya parecía tener mejor cara.
Eran las 2 menos cinco a medio día. Se suponía que teníamos que llegar en 5 minutos, pero ya habíamos llegado.
-¿Te lo puedes creer?
-Calla. - le dije mientras bajábamos del autobús.
La estación estaba llena, pero no identificaba a ninguna belieber por la zona. Era normal, quedaban 2 días y no a todas las dejaban pasar allí las noches
Andamos unos 5 minutos por las venidas de allí, cuando Ruth soltó algo por la boca.
-Tengo hambre.
-Ya lo sé, yo también - le dije tocándome la barriga - pero estoy demasiado nerviosa. Creo que no me entrará nada.
-Pero tenemos que comer. Yo solo me tomé aquel café y tu no has comido nada en las 10 horas. - dijo mientras miraba fijamente un McDonal's. -Vamos a entrar, por favor.
-YO QUIERO UN MCFLURRY
-Y YO DOS
-No se como puedes comer tanto y que no se te note nada Ruth.
-¿Nada? Mira que barrigón tengo. - dijo intentando agarrar algo de carne que no tenía.
Entramos y nos lo comimos todo, literalmente.
Cuando salimos de allí preguntamos a dos guardias que a cual Corte Ingles era al que iba a ir Justin y si nos podían indicar como llegar.
Por lo visto estaba cerca. Así que fuimos andando.
Solo había 10 niñas por delante nuestra. Solo 10. Fuimos, y nos presentamos.
-Hola. -dije sonriendo.
-Hola, yo soy Ruth.
-Bueno, yo soy Ann - seguí.
-Yo soy Carol. - respondió la que estaba más cerca nuestra.
-¿Cuando llegaste? - pregunté.
-Ayer, y ellas ya estaban aquí de antes.
-¿Vienes sola? - le preguntó Ruth.
-No, vengo con ella. - dijo mientras la llamaba.
-Mar, ellas son Ann y Ruth. Acaban de llegar.
-Ah bien, encanada. - dijo ella dándonos dos besos.
-¿Y con las demás? ¿No habláis con ellas? - les pregunté extrañada.
-No. Son rar..
-No son raras Mar - la interrumpió Carol. - solo es que son niñas mimadas. Ni si quiera son beliebers. Están aquí como una hora o dos, y al rato se van y le hacen cola unos tipos de negro. No sé si serán los chofers o asistentes.
-¡BUAH! ¿ En serio? - le preguntó Ruth mientras las miraba con cara de asco.
-Sí. Pero ten cuidado, que si se hartan de ti pueden decir que estás armando jaleo y te echan. Ya lo hizo con unas que estaban delante nuestra. - le informó Mar.
Pasó aquella noche, y el día siguiente y la otra noche. Ya era 12 de enero a las 10:00 de la mañana. Tan solo quedaban 7 horas para ver a Justin.
Les dijimos a Carol y Mar que nos hiciesen sitio mientras íbamos a desayunar. En esos dos días la cola ya era horrendamente larga. Pero no hablamos con nadie más.
Desayunamos unos churros con chocolate en una cafetería que había en una de las esquinas.
-Que bien te comes los churros Ann. Tu experiencia se destaca.
-Eres realmente estúpida Ruth.
-Anda ya, no seas tonta. Juegas con eso a tu favor para cuando estés con Justin y quiera que juguéis.
-Perdona pero la de Justin es el doble de esto seguro.
-Bueno, más con lo que jugar. - dijo riéndose a carcajadas.
-Callate ya cerda, que eres una cerda.
-Que poco sentido del humor. - decía mientras rebuscaba algo en su mochila. - Voy a pedir la cuenta y a pagar. Te espero fuera.
Llegamos de nuevo a la cola y esta ya se había multiplicado, así que nos volvimos a sentar para guardarle sitio esta vez nosotras a Mar y Carol, que iban a desayunar.
Eran las 2 menos cinco a medio día. Se suponía que teníamos que llegar en 5 minutos, pero ya habíamos llegado.
-¿Te lo puedes creer?
-Calla. - le dije mientras bajábamos del autobús.
La estación estaba llena, pero no identificaba a ninguna belieber por la zona. Era normal, quedaban 2 días y no a todas las dejaban pasar allí las noches
Andamos unos 5 minutos por las venidas de allí, cuando Ruth soltó algo por la boca.
-Tengo hambre.
-Ya lo sé, yo también - le dije tocándome la barriga - pero estoy demasiado nerviosa. Creo que no me entrará nada.
-Pero tenemos que comer. Yo solo me tomé aquel café y tu no has comido nada en las 10 horas. - dijo mientras miraba fijamente un McDonal's. -Vamos a entrar, por favor.
-YO QUIERO UN MCFLURRY
-Y YO DOS
-No se como puedes comer tanto y que no se te note nada Ruth.
-¿Nada? Mira que barrigón tengo. - dijo intentando agarrar algo de carne que no tenía.
Entramos y nos lo comimos todo, literalmente.
Cuando salimos de allí preguntamos a dos guardias que a cual Corte Ingles era al que iba a ir Justin y si nos podían indicar como llegar.
Por lo visto estaba cerca. Así que fuimos andando.
Solo había 10 niñas por delante nuestra. Solo 10. Fuimos, y nos presentamos.
-Hola. -dije sonriendo.
-Hola, yo soy Ruth.
-Bueno, yo soy Ann - seguí.
-Yo soy Carol. - respondió la que estaba más cerca nuestra.
-¿Cuando llegaste? - pregunté.
-Ayer, y ellas ya estaban aquí de antes.
-¿Vienes sola? - le preguntó Ruth.
-No, vengo con ella. - dijo mientras la llamaba.
-Mar, ellas son Ann y Ruth. Acaban de llegar.
-Ah bien, encanada. - dijo ella dándonos dos besos.
-¿Y con las demás? ¿No habláis con ellas? - les pregunté extrañada.
-No. Son rar..
-No son raras Mar - la interrumpió Carol. - solo es que son niñas mimadas. Ni si quiera son beliebers. Están aquí como una hora o dos, y al rato se van y le hacen cola unos tipos de negro. No sé si serán los chofers o asistentes.
-¡BUAH! ¿ En serio? - le preguntó Ruth mientras las miraba con cara de asco.
-Sí. Pero ten cuidado, que si se hartan de ti pueden decir que estás armando jaleo y te echan. Ya lo hizo con unas que estaban delante nuestra. - le informó Mar.
Pasó aquella noche, y el día siguiente y la otra noche. Ya era 12 de enero a las 10:00 de la mañana. Tan solo quedaban 7 horas para ver a Justin.
Les dijimos a Carol y Mar que nos hiciesen sitio mientras íbamos a desayunar. En esos dos días la cola ya era horrendamente larga. Pero no hablamos con nadie más.
Desayunamos unos churros con chocolate en una cafetería que había en una de las esquinas.
-Que bien te comes los churros Ann. Tu experiencia se destaca.
-Eres realmente estúpida Ruth.
-Anda ya, no seas tonta. Juegas con eso a tu favor para cuando estés con Justin y quiera que juguéis.
-Perdona pero la de Justin es el doble de esto seguro.
-Bueno, más con lo que jugar. - dijo riéndose a carcajadas.
-Callate ya cerda, que eres una cerda.
-Que poco sentido del humor. - decía mientras rebuscaba algo en su mochila. - Voy a pedir la cuenta y a pagar. Te espero fuera.
Llegamos de nuevo a la cola y esta ya se había multiplicado, así que nos volvimos a sentar para guardarle sitio esta vez nosotras a Mar y Carol, que iban a desayunar.
CAPITULO 4.
-¿Cómo lo has hecho? - le pregunté mientras subía las escaleras del autobús.
-¿Que cómo? Joder, lo preparé todo y le empecé a llorar a mi madre. Afortunadamente hace 10 minutos asintió con la cabeza y me dijo "Vé". Salí corriendo con una bala en el culo.
-Buah, pues has tenido suerte, casi te quedas sin cogerl..
-Ya ya, ¿te crees que no he visto arrancar el autobús? - me interrumpió.
Nos sentamos en los asientos. Yo cogí ventanilla. Me gusta ir mirando el paisaje mientras escucho música.
El autobús llegaría a Madrid a las 2 de la tarde. Nos quedaban por delante 10 interminables horas de carretera, y yo no sabía que hacer.
-¿Cada cuanto tiempo paramos para descansar e ir al baño? - preguntó una mujer mayor al aire.
-Tres horas - respondió el conductor de lejos.
Miré a Ruth y se estaba cogiendo una cola alta. Llevaba unos vaqueros con unas botas y un chaleco, y diga ella lo que diga, es realmente guapa.
Me miró de arriba abajo.
-¿Cómo lo haces?
-¿Cómo hago qué? - pregunté confundida.
-Estar tan guapa siempre.
Reí y le metí un pequeño empujón.
-Eres realmente tonta Ruth, en serio.
-Si, ya, pero yo digo que Justin cuando te vea se va a enamorar de ti.
-¿Te imaginas? Eso es imposible - dije mientras miraba la ventana.
-Oye, no eres la persona más adecuada para no creer en sus sueños. ¿Acaso no has aprendido nada de el? - dijo con voz burlona.
-Gilipollas.
-Ya verás que sí, siempre tengo razón.
No respondí. ¿Cómo pede pensar eso? Joder allí irán miles de niñas más guapas que yo. Además, estuvo con Selena, y sea lo que sea, es guapísima.
Pero bueno, que esto son tonterías. No sé ni para que me paro a pensarlo. Es como lo de ser OLLG, dificilísimo.
Entonces pasó el hombre que recogía los billetes, se los dimos y debí quedarme dormida.
Desperté y Ruth no estaba. Rápidamente me incorporé y miré por todo el bus. No estaba. No había casi nadie. Giré la cabeza y la vi sentada en una mesa. Con su iPhone y un café. Saqué mi móvil y le mande un whatsapp.
-De ti si que se va a enamorar Justin cuando te vea.
Giró la cabeza al instante y me vió mirándola por la ventana.
-Es enserio. - continué.
Y me hizo un corte de manga.
Miré al frente y la gente ya empezaba a subir. Eran las 9 de la mañana. Quedaba mucho todavía, así que antes de que Ruth subiera, guardé el móvil y me eché hacía un lado para dormirme.
Antes de que el sueño se apoderara de mi, sentí una voz muy cerca de mi oído.
"Eh princesa, levanta."
Dí un salto y miré a todos los lados. ¿Quién coño era?
-Te has asustado eh. Has pensado que era Justin ¿verdad? JAJAJAJAJA.
-No te rías retrasada. Esa enfermedad te la tienen que mirar, creo que va a ser mala eh. - le dije mientras me incorporaba.
-Anda Ann, no duermas más y vamos a hacer algo que ya queda poco. - me reprochó.
-¿Cómo poco? Quedan 5 horas, son las 9 Ruth. Déjame dormir.
-¡ALAH! ¿Pero qué dices? Si son la 1 del día. Nos falta una hora para llegar.
-Anda, déjate de bromas que hace 5 minutos que te estabas tomando el café cuando te mandé el mensaje. - le dije intentando dormir.
-Mira el reloj estúpida. - me dijo poniéndome su iPhone en la cara.
Efectivamente eran las 13:00 del día 10 de enero.
-JODER, entonces, ¿me quedé dormida?
-Claro, y yo igual.
Rápidamente saqué un espejo y las pinturas. Tenía cara de zombie y estaba a punto de llegar a Madrid donde habría un porrón de niñas igual que yo. No podían verme así.
CAPITULO 3.
Llegó el día 9 por la mañana y fui a hablar con mi
madre. Esperaba que Ruth tambien se lo dijese a la suya.
-Mama, Justin va el dia 12 a Madrid y voy a ir.
-No puedes ir Ann. – dijo.
-Si que puedo. Ya reservé los billetes de autobus. Son
muy baratos y lo pagaré con el dinero que tengo ahorrado. No voy
sola, voy con Ruth y ya tengo 17 años, me puedo cuidar solita.
-Ni hablar. – dijo con voz burlona.
-No, ni hablar no. Si quieres bien y si no pues tambien.
Mama, voy a ir digas lo que digas. Me has dejado sin concierto y no
me vas a dejar sin esto. – respondí.
-Pero..
-Nada mama. Solo te estaba informando. – La interrumpí
mientras subía por las escaleras hacia mi cuarto.
Me daba igual lo que hiciese que nada me impediria ir a
ver a mi ídolo.
Llame a Ruth, y me dijo que se lo había dicho a su
madre pero que no la dejaba. Le dije que que era lo que pensaba
hacer, por que yo iba a ir si o si, y el autobus salia esa misma
noche a las 4 de la mañana. Y me dijo que intentaria convencerla.
Mientras, por detras, se escuchaban los gritos de la madre, diciendo
que como se le habia ocurrido y todo eso. Por otra parte, la madre de
Ruth se pasa con ella. Hay veces que ni la deja bajar a comprar el
pan.
Me hice un sandwich para comer. No me entraba nada en el
estómago.
A las 6 empecé a hacer la mochila. Lo que me pondrría
para verlo y la ropa de la ida y la vuelta. Aparte del disco, la
bandera y tal. Quería acostarme pronto aunque durmiera en el
autobus, y cuando iba a coger las cosas del aseo sono el telefono.
-¿Si? – dije levantandolo.
-Me quiero morir tia.. – dijo Ruth.
-No te dejan, ¿verdad?
-Dios tía, no. – respondio temblando y llorando.
-¿Y si te escapas?
-Venga ya. Saben a la hora que saldrá el autobus. No
dormiran por si se me ocurre irme.
-Bueno, tu intentalo. – le dije.
-Tía pero..
-Intentalo – le interrumpí.
Y colgé el telefono.
Me dormí a las 8 de la tarde y me preocupaba que Ruth
no pudiese venir conmigo.
*PI-PI-PI. PI-PI-PI* Sonaba el despertador. Eran
las 3 menos cuarto de la madrugada. Me vestí y sali de mi casa. Me
daba algo de miedo, era demasiado de noche y la estacion de autobuses
estaba como a un cuarto de hora de mi casa.
Llegue alli a las 3 y 10. Menos mal, no quería perder
el autobus ni por asomo.
Saqué un café de la maquina y me sente en unas
cristaleras para tener menos frio.
Eran las 4 menos 5 y Ruth no estaba, asi que decidi
subirme en el autobus. Me daba pena irme sin ella, pero tenía que
ir.
La gente ya subía, y cuando el conductor estaba
subiendo, allí, de lejos, vi a Ruth. Era ella seguro. Ese pataje no
podía ser de otra persona.
Entonces, el autobus arranco. Giré la cabeza asombrada
y grite “¡EEEEHHHHHH! ¡EEEEHHHHHH!” Y el autobus frenó. “¿Qué
pasa? ¿Está bien?” me pregunto el conductor. “Sí, sí. No se
preocupe pero espere, por favor. Ahí viene mi amiga y tiene que subir.”
CAPITULO 2.
De repente sonó el timbre.
-AAAAAAAAAANNN, tía, abreme la puta puerta zorra.
AAAAAAAAAANNN JODER QUE NO TE LO VAS A CREER.
Buah, ya estaba Ruth abajo. Aún no estaba vestida.
Tenía puesto el pijama. Eran unos pantalones caidos, con una
sudadera y unas hugs. Bajando lasa escaleras me hice un moño
asqueroso y abrí.
-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas? – le pregunté.
-Ann, definitivamente te odio. ¿Cómo coño haces para
estar tan horriblemente guapa recién levantada?
-¿Guapa dices? Por dios. Anda pasa, estúpida. – Le
dije mientras la empujaba.
Ruth vivía en el bloque de enfrente. Era mi mejor amiga
y la conocía desde pequeña. Era belieber tambien, asi que todo era
perfecto.
-¿Has desayunado? – le pregunté mientras me dirigía
a la cocina para hacerme algo de desayunar.
-¿Tu que crees? – preguntó.
-Pues que no. Siempre haces lo mismo. – respondí
mientras ella se reía.
Hice unos cereales para las dos y nos sentamos en la
mesa.
-Bueno, y ¿qué es eso que no me iba a creer?
-¡BUAH! Vas a alucinar.
-Seguro que exageras. Siempre lo haces. – dije
mientras me metía una cucharada de cereales en la boca.
-¿Exagerar? Mira..
-¿Qué es lo que tengo que mirar, eh listill.. –
escupí los cereales. No podía terminar la frase. Eran dos entradas
premium para el concierto de Justin. Intenté hacer como si nada.
-¿Dos? ¿Por qué dos?
-Por que mi madre no quiere que entre sola. Le da miedo
asi que entrara conmigo.
-Ah. – le respondí.
-¿Y las tuyas? – preguntó.
Las mias. Claro. Las mias. Tenía que preguntar por
ellas joder. Yo tendría que estar igual que ella. Fangirleando con
mis entradas.
-Yo no tengo – le respondí.
-¿COMO QUE NO TIENES?
-Que no tengo. Mi madre no me las ha compra..
Interrumpió mi madre que entraba en la cocina.
-Anda, ¿tu si las tienes Ruth? – le pregunto con una
sonrisa de oreja a oreja. Parecia que se alegrase o algo.
-Sí.. – respondió Ruth a mi madre mirandome a los
ojos.
Se hizo un silencio demasiado incomodo.
-Bueno. Otra vez será. – dije para intentar romper el
silencio.
-Si, segurisimo que si. – me siguió Ruth muy rápido.
Ruth se fue y yo subí ami habitacion de nuevo. Encendi
el laptop y entré en twitter. Nada mas que entré, me salio de la
boca: “¿Qué coño es esto?”. Todo tw estaba revolucionado y yo
no sabia que había pasado.
Miré tweets y entre en varias cuentas, hasta que llegue
a la de Xavi. Decía que Justin vendría la semana que viene a firmar
discos. Dí un salto de la silla.
Cogí el telefono corriendo y llame a Ruth llorando y
temblando y le conté lo que habia visto. Ella igual se puso a buscar
informacion de todo. Le colgé. Tenía que enterarme de a donde venía
y a que hora. Y sobre todo, como iba a llegar hasta allí.
Pasaron las horas y todo twitter hablaba de lo mismo.
Hasta que Xavi volvió a tweetear. Esta vez decía que iria a Madrid
el día 12, a uno de sus Corte ingles y que sería a las 5 de la
tarde.
Corriendo entre para ver los vuelos y trenes, pero eran
espantosamente caros. Claro, solo quedaba una semana. Así que se me
ocurrio mirar los autobuses. Eran muchas horas pero muy baratos y sin
duda reservé. No hacia falta pagar con tarjeta. Podía ser
contrareembolso, asi que ya lo tenia asegurado. Saqué el billete de
autobus para el dia 10. Tenía que estar alli días antes.
Sono el telefono. Era Ruth, como no.
“TIA TIA TIA TIA QUE COÑO VAMOS A HACER QUE YO
NECESITO IR SABES, QUE LO NECESITO” Era lo unico que sabia decir.
“Yo voy a ir” le respondí. “¿Tu madre te ha dejado?” dijo.
“No se lo he dicho. He reservado un autobus para el dia 10. Sale a
las 4 de la mañana asi que estare alli bien para hacer cola.
¿Vienes?” “CLAAAAAROOOOOO” me dijo. “Bien, pues entra en
esta pagina y reservalo para la misma hora que yo. Ya se lo diremos a
las madres.” y colgé.
CAPITULO 1.
Era 5 de enero de 2013, y al día siguiente llegarían
los reyes. Estaba muy nerviosa. Solo quería una cosa, y si esa cosa
no llegaba al día siguiente, me daría algo. Me llamo Ann. Tengo 17
años, y soy belieber, aunque a la gente no le guste, a mi me da
igual. Hacía unas semanas que habían salido las entradas del tour
de Justin aquí en España, y yo necesitaba ir. Así que le rogue a
mi madre que me las comprara, aunque no lo hizo. La única
posibilidad que me quedaba era que el día 6 estuvieran las entradas
envueltas en un sobre escondidas por el salón.
Decidí irme a la cama para que mi madre preparara todo,
por que aunque ella sabía que yo podía ayudarle y tal, le hacía
ilusión preparar todo el salón asi que cogí mi iPod y los cascos y
me dirigí a mi habitación.
Me eché en la cama y empecé a mirar los posters. Me
daban unas ganas tremendas de llorar. “¿Y si mi madre no me había
comprado las entradas? ¿Sería capaz de dejarme aquí?”. Esas dos
preguntas me rondaban todo el rato por la cabeza.
Puse Believe y entré en twitter. Había cantidad de
niñas en la misma situación que yo. Esperaban encontrarse al día
siguiente los tickets hacia su sueños.
Me quedaría dormida sin darme cuenta, por que cuando me
desperté la música seguía sonando y me había quedado a mitad de
un tweet que decía: “La esperanza es lo último qu...”. Supongo
que querría continuar con “e se pierde.” Pero bueno, me levanté
de la cama de un salto y me dirigí al salón. Estaba lleno de
regalos y en muchos ponía mi nombre.
Uno de ellos eran unas Vans negras. Eran geniales.
También había una nikon, una sudadera morada, y lo típico,
camisetas y tal. Pero el sobre no estaba. Esperé a que todos
abrieran sus regalos por si se había quedado escondido o algo. Pero
nada.
Solté todo donde estaba y me fui a mi cuarto llorando.
No me lo podia creer, ¿y las entradas? ¿por qué me habia hecho
esto? Sabía que era mi puto sueño y ni le había importado.
Entonces, escuché que la puerta de la habitacion se
abría asi que corri hacia ella para empujarla y que nadie pudiese
entrar. Era mi madre. “Ann, venga, déjame entrar. Solo quiero
saber que te pasa” decía con una voz cálida desde detrás de la
puerta. “¡CALLATE!” le grité. “Escucha, sé que estas
enfadada, pero dejame explicarte..” “Mama no sé como has podido”
le dije mientras soltaba la puerta y me dirigía a mi cama.
-Oye, sabes que es muy caro. No tenemos tanto dinero. –
dijo.
-¿QUE? ¿DINERO? Las putas Vans cuestan por lo menos 75
euros, ¿y la nikon? JODER MAMA ES UNA PUTA CAMARA NIKON, CUESTA UNA
PASTA.– Le reproche queriendo conseguir algo.
-No intentes culparme. Yo no tengo la culpa de nada. Si
ese niño pon..
-Ten cuidado con como lo llamas– le dije al instante.
-Bueno. Si Justin pone las entradas tan caras a la
venta, yo no tengo la culpa de no ser rica, y eso lo tienes que
entender. – me explico intentando ponerme alguna excusa barata.
-Mamá, cállate la boca. Quiero estar sola.
Y mi madre desapareció del cuarto. Supongo que lo
entendería. Supongo.
SIPNOSIS
“¿Guapa? ¿Yo? ¿Qué dice este? Bueno, quizas me he
confundido. Si, me habré confundido. NO NO NO NO NO. NO ME HE
CONFUNDIDO, LO HE ESCUCHADO CON MIS PROPIAS OREJITAS.” Pensaba
mientras corría escaleras abajo buscando a Ruth.
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